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Area de Difusión sobre Terapias Naturales

Artículos Psicología El dialogo y el desencuentro

Lic. Adrián Tucci*

Utilizamos las mismas palabras pero no decimos lo mismo...Muchas veces aunque la relación sea buena, caemos en discusiones estériles y desgastantes que nos agotan y nos dejan un sabor amargo.

La mujer no soporta los silencios o las omisiones masculinas. El hombre calla muchas veces para proteger a la mujer, para que no se preocupe, prefiere no hacerla partícipe de un problema en su trabajo, asumir la carga y resolver por sí mismo."Cómo corresponde" dirían muchos hombres.


El varón calla los miedos, calla lo que lo avergüenza, calla lo que lo disminuye o lo que cree que lo disminuye. La mujer siente que él omite o calla deliberadamente, se llena de suspicacia, los silencios del hombre aumentan sus recelos. El diálogo se deteriora. Ella se frustra, se enoja y finalmente se resiente y se amarga.

"El que no se expresa sufre", dice un antiguo proverbio japonés. El sufrimiento del hombre proviene precisamente de no expresarse y paradójicamente muchas mujeres padecen el silencio masculino como una falta de amor.

Cuando la mujer se pone ansiosa ante la parquedad de su pareja reclama que le cuente qué hizo. El hombre lo vive como una forma de control y evade las preguntas, con lo que la situación empeora.

Cuando la mujer se siente mal habla más, en cambio el hombre más se hunde en el silencio.
La información que prioriza el hombre es totalmente distinta a la que destaca la mujer. El mismo hecho, la misma situación será contada de manera totalmente diferente. De ahí también que sea tan diversa la reacción frente a un problema.

Ancestralmente la masculinidad se apoya en la acción, no está bien visto el hombre que habla mucho. Aunque existen hombres habladores lo hacen para conquistar, para lucirse, para persuadir, para vender o venderse a sí mismos.

El lenguaje del hombre se apoya en los hechos, el de la mujer en la emoción.

Para las mujeres dialogar es compartir emociones y sentimientos, para los hombres dialogar es intercambiar información, razonar, competir.

Los varones hablan con referencia a acciones, a hechos: el trabajo, los deportes o las ideas: la política, la filosofía.

Una mujer abre su intimidad a otra mujer y comparte sus sentimientos, sus emociones, su vida interior. Cuando intenta hacer lo mismo con su pareja se siente terriblemente frustrada.

El hombre suele no comprender los miedos, las angustias y las vergüenzas femeninas. Siempre le parecen exageradas debido a que tiene mucho menos contacto con sus propias angustias, sus propios miedos y sus propias vergüenzas.

La emocionalidad femenina está a flor de piel mientras que la vida emotiva masculina está recubierta por varias corazas.

Muchos varones podemos comprender la vida interior femenina pero a medida que sube el tono emocional de una situación tendemos a retornar a los habituales mecanismos de defensa: el control, la racionalidad, el bloqueo.

De ahí que muchas mujeres se desconcierten. Creen que su pareja ha entendido y de pronto se encuentran con lo de antes.

Cuando miramos a nuestro alrededor y vemos los desencuentros de las parejas nos surge la pregunta: ¿todo esto será inevitable?

Tal vez no si estamos atentos, si no nos descuidamos. Los nuevos varones estamos más abiertos y dispuestos para aprender.

Decía Sócrates que el mal proviene de la ignorancia. Sin duda al conocer la diferencia entre el modo de comunicarse del hombre y de la mujer nos habremos ahorrado muchos males y mucho dolor.

Crecer juntos es un desafío, es descubrir nuevas posibilidades y nuevos caminos.
Vivimos un mundo en que el cambio nos llena de incertidumbre. Sin embargo puede ser muy divertido intentar formas diferentes de relacionarnos y salir del planteo de lo fatal, del infortunio inevitable.

El amor es un aprendizaje. No sólo es un sentimiento que surge del corazón, sino también un acto consciente y voluntario.

Tratemos de recordar día a día que nos hemos unido para ser felices.

QUÉ HACER

PARA LA MUJER
1. Trate de comprender que muchas de las cosas que usted dice son chino básico para su pareja. Si se está angustiando porque no se siente entendida intente explicitar de otro modo.

2. Explique sus sentimientos. No suponga que él entiende o adivina. Ármese de paciencia, probablemente no sea comprendida las primeras veces. Repita o explique de distintas maneras.

3. Concientice que cuando él está callado algo está mal.

4. Trate de utilizar el humor para lograr que su pareja exprese lo que siente.

5. Explique que cuando usted pregunta es para compartir, no para controlar.

PARA EL HOMBRE
1. Trate de no minimizar los sentimientos femeninos. Intente reconocer que usted no los comprende.

2. No se avergüence de las cosas que como hombre no puede hacer o entender. Explique a su pareja su imposibilidad o limitación.

3. No se fastidie con lo que usted siente como un "exceso de palabras". Aprenda a escuchar y a reconocer la necesidad de hablar de su pareja.

4. Aunque sea muy difícil, haga el esfuerzo por expresarse. En la medida que lo logre se sentirá más aliviado. Lejos de disminuir su hombría, su mujer lo va a admirar por su sensibilidad.

5. Desarrollar y expresar la sensibilidad hace al hombre más completo, más gratificante para la mujer. No mengua la virilidad sino que la afirma.



* Ex - Director de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales



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