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Area de Difusión sobre Terapias Naturales

Artículos Dietética y Nutrición El teflon y sus posibles efectos sobre la salud

Lic. Juana R. de Tucci*

En un reciente estudio realizado en la zona del valle del Río Ohio, Estados Unidos, se estudiaron muestras de sangre de más de 12.000 niños que entraron en contacto con ciertas sustancias a través del agua que bebían. (1)

Se llegó así a la hipótesis que relaciona el aumento del nivel de colesterol en dichos niños con la contaminación del agua con compuestos químicos que forman parte de lo que conocemos como teflón.


Cuáles son esas sustancias?

Son sustancias sintéticas que pertenecen al grupo de los llamados perfluoroalquilos, que incluyen a los ácidos perfluorooctanoico (PFOA) y perfluorooctanesulfonate (PFOS).

Tienen la capacidad de repeler aceites, grasas y agua por lo que son ampliamente utilizados en productos de empaquetado de alimentos, en la superficie de artículos como alfombras y ropa impermeable, revestimientos para papeles, cartones para embalar, distintos utensilios de cocina, como sartenes, cacerolas, pavas…

Son sustancias que se degradan muy lentamente en el aire, pero se depositan en el suelo en días o semanas.  Como se mantienen estables y no parecen degradarse en agua,   pueden ser arrastradas largas distancias por las corrientes marinas.

Asimismo, los perfluoroalquilos más comunes (PFOA y PFOS) permanecen en el cuerpo durante varios años. Tienen que transcurrir unos 4 años para que el nivel en el organismo se reduzca a la mitad, aun cuando la exposición haya cesado.  Incluso estas sustancias se han detectado en la leche materna constituyendo así un potencial riesgo para los bebés.

Según los científicos encargados de la investigación, estas sustancias pueden entrar al organismo y viajar al hígado, el órgano responsable de producir colesterol y controlar la grasa que se consume en la dieta.

Esto no es nuevo. Estudios anteriores ya habían detectado que los PFOA y lo PFOS podían tener un impacto en la forma como el organismo se encarga de manejar estas grasas.  Otro científico, Bernard Weiss, de la University of Rochester en Nueva York, experto en toxinas que no participó de la investigación, manifestó que los ácidos perfluoroalquilos son una neurotoxina conocida.

"Interfieren en el desarrollo cerebral, lo que deja su marca en las funciones conductuales, como el desempeño cognitivo", indicó Weiss en un comunicado.

En la página de Salud Pública de México, por otra parte, se señala que:

“Estudios recientes sugieren que la capacidad de los hombres para producir esperma puede verse dañada por la exposición a sustancias tóxicas tanto en las etapas fetales como en etapas posteriores de la vida.

Entre las sustancias químicas potencialmente culpables se encuentran los ácidos perfluoroalquilos (en inglés, PFAA), los productos altamente persistentes de la degradación de los compuestos polifluorados que se utilizan en algunos productos, incluyendo los sartenes y cacerolas con recubrimiento antiadherente y los revestimientos resistentes al agua para alfombras, ropa y otros textiles.

Los hallazgos de un reciente estudio realizado en Dinamarca sugieren que la exposición a los ácidos PFAA puede contribuir a explicar la mala calidad del semen observado en muchos jóvenes hoy en día, para la cual no se ha encontrado otra explicación [EHP 117:923-927; Joensen et al.].” (2)

Por su parte, las  Naciones Unidas publicaron el 4 de diciembre del 2007 el “Informe del Comité de Examen de los Contaminantes Orgánicos Persistentes” sobre la labor realizada en su tercera reunión realizada en Ginebra. (3).  Allí se señala que:

“En 2005, Suecia propuso la inclusión del PFOS y de 96 sustancias afines entre los COP.  La segunda reunión del Comité de Examen de los COP decidió que, como resultado de su transporte ambiental a gran distancia, el PFOS probablemente produjera efectos adversos importantes en la salud humana y el medio ambiente, a tal punto que se justificaba la adopción de medidas de carácter mundial.”

Volviendo a la investigación realizada en el valle de Ohio, se encontró que los chicos y adolescentes presentaban más PFOA en sus cuerpos que el promedio nacional, mientras que las concentraciones de PFOS se mantenían cerca de la lectura media del país norteamericano.
 

El teflón en nuestras cocinas
La investigación no prueba definitivamente que el aumento en el índice de colesterol en niños se deba a las sustancias señaladas.

Pero sí está comprobado el efecto que producen en el aire y en el agua.  Podemos entonces inferir que puede actuar en  nuestro organismo.

No creemos necesario esperar a que se confirme la validez o no del estudio al que hacemos referencia.  Y es momento de reflexionar acerca del uso de elementos gastronómicos con teflón, considerado en su momento como uno de los mayores adelantos tecnológicos del siglo XX.

Es nuestra obligación informarnos y conocer acerca de estas sustancias que integran el llamado teflón y entonces decidir.  Y  preguntarnos si es necesario exponernos y exponer a nuestra familia a potenciales riesgos, sobre todo teniendo otras opciones para preparar nuestros alimentos.
 

Fuentes consultadas:

(1) www.bbc.co.uk/mundo 

(2) www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs200.html

(3) http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342009000500015




* Directora de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales


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